Un monopsonio es una estructura de mercado en la que existe un único comprador para un bien o servicio determinado, lo que le otorga el poder de influir y fijar los precios por encima de la dinámica habitual de la oferta y la demanda.
Descripción
En la teoría económica, el monopsonio representa la contraparte del monopolio: mientras que un monopolista domina el lado de la oferta (un solo vendedor), el monopsonista controla de manera exclusiva el lado de la demanda. Al no existir competencia directa entre compradores, la empresa ejerce lo que se conoce como poder de monopsonio.
En un mercado perfectamente competitivo, una empresa puede contratar trabajo o comprar insumos al precio vigente sin alterarlo; la oferta a la que se enfrenta es infinitamente elástica. En cambio, un monopsonio presenta las siguientes características:
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Curva de oferta con pendiente positiva: El monopsonista se enfrenta a la totalidad de la curva de oferta del mercado.1 Para adquirir una unidad adicional del bien o contratar a un trabajador más, debe elevar el precio o el salario ofrecido.
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Gasto marginal superior al precio: Al subir el precio para adquirir una unidad extra, el monopsonista también debe pagar ese precio más alto por todas las unidades anteriores que ya estaba adquiriendo. Por tanto, el costo de contratar o comprar una unidad adicional (gasto marginal) supera el precio de esa unidad.
Para maximizar sus ganancias, la empresa iguala su ingreso del producto marginal (el valor adicional que genera ese insumo) con su gasto marginal, en lugar de hacerlo con el precio de mercado.
Esto produce dos efectos fundamentales según los modelos macro y microeconómicos:
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Subcontratación y menor precio: El monopsonista fija una cantidad adquirida menor y paga un precio (o salario) inferior al que prevalecería en un mercado de competencia perfecta.
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Pérdida irrecuperable de eficiencia: Al restringirse el volumen de transacciones por debajo del nivel óptimo social, se reduce el bienestar general y el excedente de los productores o trabajadores se transfiere parcialmente al comprador.
La dinámica de contratación bajo monopsonio
La clave para descifrar esta dinámica está en comparar cómo contrata una empresa en competencia perfecta frente a cómo lo hace un monopsonio.
A. En competencia perfecta (muchos compradores/empleadores)
Si hay miles de empresas contratando al mismo tipo de trabajador (por ejemplo, programadores en una gran ciudad):
- Ninguna empresa es lo suficientemente grande como para alterar el salario general del mercado.
- La empresa puede contratar 1, 10 o 50 programadores, pagando exactamente el salario de mercado vigente (por ejemplo, 1.500 €/mes).
- Para esa empresa individual, la oferta de trabajo es completamente plana (infinitamente elástica). Si quiere contratar a uno más, le paga 1.500 €/mes sin afectar a nadie más.
B. En monopsonio (un solo comprador/empleador)
Imaginemos una mina de carbón en un pueblo aislado, donde no hay otras fuentes de empleo:
- La mina no compite con otras empresas locales; la mina es el mercado laboral local.
- Por lo tanto, la mina se enfrenta directamente a la curva de oferta de todo el pueblo (que tiene pendiente positiva).
Si la mina tiene 100 trabajadores pagándoles 1.000 €/mes y necesita contratar al trabajador número 101:
- Los trabajadores desocupados que quedan en el pueblo no están dispuestos a trabajar por 1.000 €/mes (sus salarios de reserva son más altos).
- Para convencer a esa persona número 101 de entrar a trabajar, la mina debe elevar la oferta salarial, por ejemplo, a 1.050 €/mes.
El impacto de la regulación sobre la contratación
Para entender el efecto de las normas, es necesario recordar cómo opera la empresa sin regulación:
- El dilema de la contratación: Al ser la única empleadora, para contratar un trabajador adicional la empresa debe subir el salario de todos sus empleados. Esto hace que el gasto marginal (el costo real de contratar una persona más) sea significativamente mayor que el salario ofrecido.
- El equilibrio monopsónico: La empresa contrata trabajadores hasta donde el valor que produce el último contratado iguala al gasto marginal. Como resultado, la empresa paga un salario por debajo de la productividad marginal del trabajador y contrata a menos gente de la que contrataría en competencia perfecta.
En la mayoría de los mercados laborales no es legal ni viable pagar 1.050 €/mes al nuevo contratado y mantener a los 100 trabajadores antiguos cobrando 1.000 €/mes por hacer el mismo trabajo (por razones de equidad, sindicatos o rotación laboral). Por lo tanto, para contratar a 1 trabajador adicional, el monopsonista debe:
- Pagarle 1.050 € al nuevo trabajador.
- Subirle el salario a los 100 trabajadores anteriores de 1.000 € a 1.050 €.
El costo real de contratar a ese trabajador extra no es solo los 1.050 € de ese salario individual, sino los 1.050 € más el aumento de 50 € multiplicado por los 100 empleados anteriores (5.000 € adicionales). Este costo real total constituye el gasto marginal y es la razón por la cual el monopsonista frena la contratación antes de lo que lo haría un mercado competitivo.
Incentivos económicos para el incremento salarial inmediato
Una empresa monopsonista no siempre puede darse el lujo de esperar a que la desesperación económica reduzca las pretensiones salariales de la población. Aunque el desempleo y la falta de alternativas juegan a favor del empleador en el largo plazo, existen motivos económicos, contractuales y estratégicos muy potentes que obligan a la empresa a actuar de inmediato, asumiendo el costo de subir los salarios hoy.
1. El coste de oportunidad de la demanda no satisfecha
Si la empresa enfrenta un pico en la demanda de su producto final (por ejemplo, un aumento repentino en el precio del mineral que extrae, o un contrato millonario para entregar suministros en una fecha fija), el costo de no producir hoy es infinitamente mayor que el costo de subir los salarios.
Esperar meses a que la necesidad familiar reduzca los salarios de reserva significa perder ingresos inmediatos y márgenes de ganancia extraordinarios en el mercado final.
2. Penalizaciones contractuales y compromisos rígidos
En sectores industriales, extractivos o de infraestructura, las empresas operan bajo contratos con clientes o gobiernos que incluyen cláusulas de incumplimiento severas. Si la empresa no contrata la mano de obra necesaria para cumplir con los plazos de entrega, las multas por demora o la pérdida de licencias de explotación superan con creces el incremento en la masa salarial.
3. Rendimientos crecientes a escala y costos fijos
Las grandes instalaciones industriales tienen costos fijos masivos (maquinaria, energía, mantenimiento de infraestructura). Si la planta opera por debajo de su capacidad óptima por falta de personal, el costo unitario de producción sube drásticamente.
Contratar de inmediato —incluso pagando más— permite operar a plena capacidad, diluir los costos fijos entre más unidades producidas y maximizar la rentabilidad global.
4. Riesgo de entrada de competidores
Si la empresa monopsonista detecta que un competidor o una nueva industria está evaluando instalarse en la región, la estrategia cambia. Si la empresa espera y deja que la población se empobrezca, la zona se vuelve atractiva para que otros inversores lleguen buscando mano de obra barata.
Contratar rápidamente y «capturar» a la fuerza laboral disponible funciona como una barrera de entrada para impedir que surja competencia por la mano de obra.
El efecto del salario mínimo
En un mercado laboral monopsónico, la implantación de un salario mínimo puede aumentar el empleo y el salario simultáneamente, desafiando la visión tradicional de la competencia perfecta.2
A diferencia del modelo competitivo tradicional —donde un salario mínimo por encima del equilibrio genera desempleo al reducir la demanda de trabajo—, el modelo de monopsonio muestra cómo la regulación estatal puede corregir las fallas del mercado y mejorar el bienestar social.3
Cuando el Estado fija un salario mínimo regulado por encima del salario del monopsonio pero por debajo del valor del producto marginal, altera la estructura de costos de la empresa:
- Gasto marginal constante (horizontal): La empresa ya no tiene que subir el salario a todos para atraer a un trabajador más; simplemente paga el salario mínimo legal por cada nueva contratación hasta agotar la oferta disponible a ese nivel. El gasto marginal se vuelve igual al salario mínimo.
- Incentivo para contratar más: Como el costo marginal de contratar baja al nivel del salario mínimo fijado, a la empresa le resulta rentable contratar más trabajadores, cubriendo la brecha hasta alcanzar la productividad real de los empleados.
El impacto del salario mínimo depende del nivel en que la autoridad económica lo ubique.
| Nivel del salario mínimo | Impacto en el salario | Impacto en el empleo | Resultado económico |
| Bajo (por debajo del salario monopsónico) | Sin efecto | Sin efecto | Inefectivo. La empresa sigue pagando su salario de equilibrio. |
| Óptimo (igual al nivel de competencia perfecta) | Aumenta | Aumenta (máximo) | Elimina el poder de monopsonio, alcanza la eficiencia social y maximiza la contratación. |
| Moderado (entre el nivel competitivo y el óptimo) | Aumenta | Aumenta | Mejora el salario y expande el empleo respecto a la situación inicial. |
| Excesivo (por encima de la productividad marginal) | Aumenta | Disminuye | La empresa no puede cubrir los costos y reduce plantilla, generando desempleo. |
El papel de los sindicatos
En el análisis económico e institucional de Daron Acemoglu y James A. Robinson,4 así como en los trabajos pioneros sobre el tema de Joan Robinson,5 el papel de los sindicatos se concibe como un contrapeso institucional crucial frente al poder monopsónico de los empleadores.
Esta idea se sustenta en tres ejes fundamentales:6
1. El contrapeso al poder de mercado
En un mercado laboral no competitivo, donde las empresas tienen poder de monopsonio, el empleador fija salarios por debajo de la productividad marginal de los trabajadores. Acemoglu y Robinson argumentan que, en este escenario, la negociación colectiva a través de un sindicato actúa como un monopolio por el lado de la oferta que neutraliza al monopsonio del lado de la demanda. Al organizarse, los trabajadores imponen un «salario de suelo» (de manera similar a un salario mínimo legal), modificando la curva de costo marginal de la empresa y forzándola a pagar salarios más elevados sin que ello destruya empleo.7
2. Sindicatos como instituciones «incluyentes»
En su marco teórico sobre instituciones políticas y económicas, Acemoglu y Robinson argumentan que las empresas con poder monopsónico excesivo forman parte de estructuras extractivas, ya que capturan una renta económica disproportionada a costa de los trabajadores.
Los sindicatos son vistos como instituciones incluyentes que redistribuyen el poder económico. Al elevar los salarios y mejorar las condiciones laborales, evitan la concentración extrema de la riqueza y promueven una mayor participación de la fuerza de trabajo en los beneficios del crecimiento económico.
3. La dimensión política y el equilibrio de poder
Los sindicatos no solo cumplen una función microeconómica en la fijación de salarios, sino también una función política:
- Un mercado laboral dominado por grandes empleadores con poder de monopsonio tiende a volcar el poder político a favor de las élites corporativas.
- La fortaleza sindical genera una clase media organizada capaz de presionar por políticas públicas favorables para la mayoría (como educación pública, sanidad y regulaciones laborales). Por ello, la pérdida de afiliación sindical observada en las últimas décadas ha incrementado el poder monopsónico de las empresas y contribuido a la desigualdad salarial.
Ejemplos
Aunque los monopsonios puros son poco habituales, existen situaciones donde el poder de monopsonio se manifiesta claramente.
Recursos adicionales
Obras de D. Acemoglu, J.A. Robinson y colaboradores
Obras clásicas
Evidencia empírica sobre salario mínimo y monopsonio
Análisis de Power and Progress
- La curva de oferta de trabajo representa la relación entre el salario que se ofrece en el mercado y la cantidad de trabajadores (u horas de trabajo) que están dispuestos a emplearse a ese nivel salarial.
- Esta observación ya estaba presente en un trabajo clásico como el de Stigler, G.J. (1946, Jun.). The Economics of Minimum Wage Legislation, The American Economic Review, Vol. 36, No. 3, pp. 358-365.
- Manning, A. (2003). Monopsony in Motion: Imperfect Competition in Labor Markets. Princeton University Press.
- D. Acemoglu y J.A. Robinson (2025). Economía versus política. Página Indómita.
- Robinson, J. (1969). The Economics of Imperfect Competition. Palgrave Macmillan.
- Henderson, D.R. (2024, Oct. 14). A Nobel Prize in Economics for the ‘Inclusive’ Free Market. En línea: www.econlib.org/a-nobel-prize-in-economics-for-the-inclusive-free-market
- Azar, J. y Marinescu, I. (2024). Monopsony Power in the Labor Market: From Theory to Policy. Annual Review of Economics, Vol. 16, pp. 491-518.