Construir teoría desde los datos, no solo contrastarla

La mayor parte de la investigación social parte de una teoría o de una hipótesis y busca ponerla a prueba. La teoría fundamentada propone el recorrido inverso: la investigadora empieza por un fenómeno, recoge datos sobre dicho fenómeno y construye los conceptos y las relaciones entre los datos a medida que los analiza. La teoría resultante está «fundamentada» porque cada categoría remite a los datos que la sostienen. Es, por tanto, una estrategia de razonamiento inductivo que no renuncia al rigor, pero que sustituye la lógica de la deducción y de la verificación por la lógica del descubrimiento.

Su campo de aplicación original fue la sociología, pero hoy se utiliza en enfermería, educación, trabajo social, estudios de organizaciones y sistemas de información. Resulta especialmente útil cuando el fenómeno es nuevo, está poco teorizado o requiere comprender cómo las personas dan sentido a sus experiencias.

Operaciones características

  • Comparación constante: cada dato se compara de forma permanente con los anteriores para afinar categorías, propiedades y dimensiones. Es el núcleo del método.
  • Muestreo teórico: la selección de nuevos casos o fuentes no responde a criterios de representatividad estadística, sino a lo que la teoría emergente necesita explorar.
  • Codificación: el análisis comienza con una codificación abierta, que conceptualiza los datos línea a línea, y continúa con la axial, que reconecta las categorías, o con la codificación teórica, según la variante.
  • Memos analíticos: notas continuas con las que la investigadora registra sus ideas sobre las categorías y las relaciones entre ellas.
  • Categoría central: el concepto que explica la preocupación principal de los participantes y articula el resto de la teoría.
  • Saturación teórica: el punto en que nuevos datos dejan de aportar propiedades nuevas a las categorías. Más que repetición de respuestas, exige avanzar en el nivel de abstracción.

Qué tipo de resultado produce

El producto no es una hipótesis para contrastar ni una descripción detallada de un caso, sino una teoría de alcance medio, explicativa y ligada al contexto estudiado. Se trabaja sobre datos cualitativos —entrevistas, observaciones, documentos—, aunque la propuesta original admitía datos cuantitativos.

Evolución del concepto

La teoría fundamentada nació como una propuesta unificada, pero en pocos años se dividió en versiones que difieren en la epistemología, en el papel de la literatura previa y en el grado de sistematización del análisis.

Orígenes: el estudio de la muerte en los hospitales

El método fue desarrollado por los sociólogos Barney Glaser y Anselm Strauss a partir de su investigación sobre pacientes moribundos en hospitales de California, de la que resultó Awareness of Dying (1965). Strauss procedía de la sociología de Chicago y del interaccionismo simbólico, una tradición que atiende a los significados que las personas atribuyen a sus acciones y a cómo se construyen en la interacción. Los dos autores formalizaron entonces lo que habían hecho en el campo como método de análisis: el método comparativo constante.

El descubrimiento de la teoría fundamentada (1967)

El texto fundacional es The Discovery of Grounded Theory: Strategies for Qualitative Research (1967). Su tesis es que la sociología había dedicado demasiado esfuerzo a verificar teorías de los grandes autores y muy poco a generar teoría desde la investigación empírica. El libro describe cómo producir teoría mediante el análisis comparativo y examina su credibilidad y aplicación. Su impacto fue enorme porque ofrecía un procedimiento explícito a una investigación cualitativa que solía justificarse con criterios de la investigación cuantitativa, entonces dominante y de orientación positivista.

La divergencia entre Glaser y Strauss

Con el tiempo, los dos fundadores discreparon. Glaser publicó Theoretical Sensitivity (1978), mientras Strauss desarrollaba su propia línea en Qualitative Analysis for Social Scientists (1987). La ruptura se hizo pública con Basics of Qualitative Research (1990), de Strauss y Juliet Corbin, que incorporó la codificación axial y un esquema sistemático de análisis, y con la réplica de Glaser, Basics of Grounded Theory Analysis (1992). Glaser defendió que la teoría debe emerger de los datos sin ser forzada; Strauss y Corbin insistieron en un procedimiento sistemático de codificación y de validación. Hoy se habla por ello de una versión «glaseriana» o clásica y de otra «straussiana», la más difundida en la investigación aplicada.

La versión constructivista

Kathy Charmaz propuso una teoría fundamentada constructivista, que sostiene que la investigadora no descubre la teoría en los datos, sino que la construye junto con los participantes. En su formulación, esta versión reconoce una realidad que opone resistencia (obdurate reality) y a la vez múltiples perspectivas sobre ella. Su libro de referencia es Constructing Grounded Theory: A Practical Guide Through Qualitative Analysis (2006; segunda edición en 2014). Charmaz propuso, además, aplicar el método a la investigación sobre justicia social, para que fuera más allá de la descripción.

Otras propuestas se han alejado del método clásico, como el análisis situacional de Adele Clarke (2005), que amplía la unidad de análisis a la situación completa y no solo a los procesos sociales básicos.

Debates y críticas

Pese a su difusión, la teoría fundamentada es objeto de varios debates:

  • La revisión de la literatura. Glaser planteó no hacerla antes de la investigación, para que los conceptos no estuvieran condicionados por trabajos previos, y leer la literatura después, como un dato más. Más tarde recomendó una lectura amplia para desarrollar sensibilidad teórica, y Strauss pensaba que la lectura pertinente también podía aumentarla. Charmaz, por su parte, defiende usar la revisión bibliográfica sin imponer sus conclusiones a los datos.
  • La neutralidad del investigador. Schonfeld y Mazzola (2013) sostienen que una investigación sin preconcepciones es imposible y otros críticos señalan que el análisis no puede ser ajeno a la subjetividad de quien lo realiza.
  • Generalización y causalidad. Thomas y James (2006) argumentan que el método generaliza en exceso, confunde asociación con causalidad y tiende a ser formulista.
  • Empirismo y terminología. Se critica su empirismo excesivo y su vocabulario complejo, así como la orientación cuasi objetivista de la versión de Strauss.

Ejemplos y casos

Los casos siguientes muestran el método en la investigación que lo originó, en un estudio posterior de referencia y en un ámbito tecnológico donde su uso ha sido evaluado críticamente.

En Awareness of Dying (1965), Glaser y Strauss estudiaron cómo se atendía a los pacientes moribundos en hospitales californianos. De ese trabajo salió la comparación constante y, dos años más tarde, el libro que formalizó el método. Entre sus aportaciones más citadas figura la noción de «contextos de conciencia», que describe lo que cada actor sabe sobre la inminencia de la muerte del paciente y lo que sabe que los demás saben. El caso es la prueba de que la teoría surgió de un problema empírico concreto y no de una propuesta abstracta.

En Good Days, Bad Days: The Self in Chronic Illness and Time (1991), Kathy Charmaz estudió la experiencia de las personas con enfermedades crónicas y su relación con la identidad y el tiempo. La obra recibió en 1992 el premio Charles Horton Cooley de la Society for the Study of Symbolic Interaction. Muestra cómo el método permite elaborar categorías explicativas a partir de relatos en primera persona y representa el punto de partida de su posterior versión constructivista.

En 2016, Klaas-Jan Stol, Paul Ralph y Brian Fitzgerald revisaron el uso de la teoría fundamentada en la investigación sobre ingeniería del software. De 98 artículos que mencionaban el método, 52 afirmaban aplicarlo explícitamente y 46 solo utilizaban algunas de sus técnicas. Únicamente 16 describían con detalle sus procedimientos. Los autores señalaron un problema de «mezcla de métodos» (method slurring), que consiste en aplicar un conjunto arbitrario de prácticas que no llegan a constituir el método, y propusieron pautas para su aplicación y su comunicación. El estudio ilustra tanto la expansión del método a un campo tecnológico como la necesidad de precisar qué versión se emplea.

Bibliografía recomendada