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Network Readiness Index (NRI)

El Network Readiness Index (NRI) clasifica cada año a 127 economías según su capacidad para aprovechar las tecnologías de red en beneficio del desarrollo económico y social.

Descripción

Qué es y cómo funciona

El NRI evalúa hasta qué punto un país está preparado para obtener valor de las tecnologías digitales. Su origen está en el Global Information Technology Report del Foro Económico Mundial, elaborado junto con INSEAD. Desde 2019 lo publica el Portulans Institute en colaboración con otras organizaciones. Este instituto es un centro de investigación independiente, sin ánimo de lucro y apartidista, con sede en Washington D. C., fundado por Soumitra Dutta y Bruno Lanvin.

La metodología es la de un índice compuesto. La edición de 2025 ordena 127 economías a partir de 53 variables, agrupadas en cuatro pilares (tecnología, personas, gobernanza e impacto), cada uno con tres subpilares. En términos generales, el pilar de tecnología mide el acceso, los contenidos y las tecnologías emergentes. El de personas recoge el uso y las competencias de ciudadanos, empresas y administraciones. El de gobernanza analiza la confianza, la regulación y la inclusión. El de impacto estima los efectos en la economía, la calidad de vida y los objetivos de desarrollo sostenible.

Cada edición incorpora un tema monográfico. La edición de 2025, titulada «AI Governance in a Global Context: Policy and Regulatory Approaches», se presentó en la Cumbre Mundial de Gobiernos el 4 de febrero de 2026. Antes, la edición de 2024, coeditada con la Saïd Business School de la Universidad de Oxford, se dedicó a la inversión público-privada y la colaboración global.

Ventajas y limitaciones

La principal ventaja es su enfoque multidimensional: no se limita a la infraestructura, sino que incorpora capital humano, calidad regulatoria e impacto social. También destaca su transparencia metodológica, con indicadores, fuentes y ponderaciones documentadas, lo que facilita la replicación. Su carácter anual permite construir series temporales y la comparación por regiones y grupos de renta ayuda a contextualizar los resultados. Además, la inclusión de pilares de gobernanza e impacto lo hace especialmente pertinente en un momento en que la regulación de la IA y la confianza digital condicionan la inversión.

Como todo índice compuesto, condensa realidades complejas en una sola cifra y ello implica decisiones de ponderación que pueden discutirse. Depende de datos de terceros, con distinta cobertura y actualidad según el país, por lo que algunas economías, sobre todo de renta baja, quedan fuera o aparecen con información incompleta.

El modelo se ha ido refinando en cada edición, así que conviene verificar la comparabilidad antes de interpretar variaciones interanuales como cambios reales. Mide también la disponibilidad y el uso de la tecnología más que su calidad o su efecto distributivo dentro de cada país.

Por último, la correlación con el nivel de renta es alta, por lo que conviene leer los rankings absolutos junto con el análisis de rendimiento relativo.

Sectores y perfiles de aplicación

  • Análisis de datos e investigación académica. Los datos desglosados permiten estudiar la relación entre digitalización, crecimiento, productividad o desigualdad, y construir modelos comparativos entre países.
  • Consultoría y planificación estratégica. Los consultores pueden emplearlo para diagnosticar mercados, comparar entornos regulatorios y priorizar proyectos de transformación digital en el sector público.
  • Desarrollo de software y empresas tecnológicas. Sirve como referencia para decidir dónde expandirse, evaluar la madurez de la infraestructura y de los talentos locales o anticipar el grado de adopción de nuevos productos.
  • Negocios e inversión. Los inversores y los departamentos de estrategia pueden contrastar la madurez digital de los mercados objetivo antes de comprometer recursos.
  • Administraciones y organismos internacionales. Los gobiernos lo utilizan para evaluar sus políticas, identificar brechas y compararse con economías de renta similar.
  • Docencia y periodismo especializado. Es un recurso habitual en cursos de economía digital, políticas de innovación y análisis de tecnologías de la información.

Condiciones de uso

El NRI no es un producto comercial con planes de suscripción. Es una publicación de acceso abierto: los informes completos, con sus rankings y perfiles de país, se pueden descargar desde la web oficial, sin necesidad de contratar ningún servicio. No se exige un registro de usuario para consultar los resultados, aunque conviene comprobarlo en el sitio, ya que las condiciones de acceso a datos y visualizaciones pueden cambiar. Por la propia naturaleza de la obra, la reutilización académica y profesional exige citar la fuente.

Informes anuales

La edición de 2025 se centra en la gobernanza de la inteligencia artificial.

Estados Unidos lidera la clasificación del índice por cuarto año consecutivo, seguido de Finlandia y Singapur. El índice permite también leer trayectorias individuales. India, por ejemplo, subió cuatro puestos hasta el 45.º y mejoró su puntuación de 53,63 a 54,43 sobre 100. El informe añade que su preparación de red es superior a la esperable para su nivel de renta. Este análisis de rendimiento relativo al ingreso es una de las aportaciones más útiles del NRI, porque separa el efecto de la riqueza del de las políticas públicas.

Top 10 global del NRI 2025

    1. Estados Unidos (puntuación: 79.13)
    2. Finlandia (75.82)
    3. Singapur (75.46)
    4. Dinamarca (75.14)
    5. Suecia (75.09)
    6. Países Bajos (75.08)
    7. Alemania (74.12)
    8. Reino Unido (73.85)
    9. Suiza (73.63)
    10. República de Corea (72.38)

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