La capacidad de individuos o colectivos para decidir de forma autónoma sobre el desarrollo, uso y control de las tecnologías que utilizan.
Descripción
En un mundo donde dependemos cada vez más de algoritmos y hardware para casi todo, este concepto nace como una respuesta a la colonización digital ejercida por un puñado de grandes corporaciones y potencias globales.
Los tres pilares
Para entender realmente el concepto, hay que verlo desde tres ángulos:
Autonomía de decisión
La autonomía de decisión significa no estar obligada a usar una tecnología específica porque no exista alternativa o por una dependencia total de un proveedor (el famoso vendor lock-in).
Seguridad y privacidad
Asunto crítico en el marco del capitalismo de la vigilancia: poder tener la certeza de que los datos de la ciudadanía no están siendo explotados o vigilados por entidades fuera de su control legal.
Conocimiento local
Fomentar que el talento y la infraestructura (centros de datos, fábricas de chips) se desarrollen dentro de las fronteras propias para evitar quedar paralizados si se cortan los suministros globales, en eso consiste el conocimiento local.
El papel del software libre
El software libre es la columna vertebral de este movimiento. Al permitir que cualquiera vea, modifique o distribuya el código, se garantiza que la tecnología no sea una «caja negra» mágica, sino una herramienta transparente que la comunidad pueda controlar y adaptar a sus necesidades reales.
Ejemplos
Políticas públicas
La Unión Europea (UE) ha pasado de la teoría a la acción con un despliegue legislativo y financiero masivo. El enfoque ha dejado de ser solo «proteger los datos» (como hacía el RGPD) para centrarse en «fabricar y controlar» la tecnología.
La UE está aplicando el llamado «Efecto Bruselas»: al ser un mercado de 450 millones de personas con alto poder adquisitivo, cuando Europa pone una norma (como el cargador único USB-C o las leyes que se describen a continuación), las empresas globales suelen adoptarlas en todo el mundo para no perder el mercado europeo.
Estas son las medidas reales más importantes.
Soberanía personal
Aplicar la soberanía tecnológica a nivel personal no significa optar por la total desconexión, sino convertirme en una usuaria con control sobre mis datos, mis dispositivos y mi atención.
Aquí tienes una hoja de ruta práctica para empezar:
Bibliografía recomendada
Zuboff, Shoshana (2020). La era del capitalismo de la vigilancia. Paidós.