Una estrategia comercial que se fundamenta en grandes volúmenes de ventas.
Descripción
El concepto fue popularizado por Chris Anderson a partir de 2004 para describir un cambio fundamental en la economía y el comercio, impulsado principalmente por la era digital. En síntesis, el modelo propone que vender menos unidades de una gran variedad de productos puede ser igual o más rentable que vender muchas unidades de unos pocos productos estrella.
Del hit al nicho
Tradicionalmente, las tiendas físicas (como una librería de barrio o un videoclub) tienen un espacio limitado. Por eso, se enfocan en los best-sellers o productos estrella, que se venden masivamente.
En cambio, en el mundo digital, el coste de almacenamiento y distribución es bajísimo. Esto permite a empresas como Amazon o Netflix ofrecer millones de productos que se venden poco (los nichos), pero que sumados representan un volumen de negocio enorme.
Las dos partes del gráfico
La cabeza (the head)
Son los pocos productos con una demanda altísima (ej., el último iPhone, un libro de Harry Potter). Es un mercado saturado y muy competitivo.
La larga estela (the long tail)
Son miles o millones de productos con baja demanda individual (ej., un libro técnico sobre cría de caracoles, un grupo de música indie). Aquí hay poca competencia y clientes muy fieles.
Fundamentos
Existen tres fuerzas que permiten que este modelo sea viable.
Democratización de la producción
Ahora cualquiera puede crear contenido (blogs, podcasts, música) o productos artesanales, aumentando la variedad disponible.
Democratización de la distribución
Internet elimina las barreras geográficas y los límites de estantería. No cuesta casi nada tener una canción extra en Spotify.
Filtros y recomendaciones
Gracias a algoritmos y buscadores (como el de Google o Amazon), los usuarios pueden encontrar esos productos específicos de nicho que antes estaban «escondidos».
Ventajas
Menos competencia
Al enfocarse en nichos, no hay rivalidad directa con los gigantes que dominan los hits.
Lealtad de clientes
Los usuarios que buscan algo muy específico suelen estar más satisfechos y dispuestos a pagar cuando finalmente lo encuentran.
Costes bajos
Especialmente en productos digitales, el coste de mantener un producto en el catálogo tiende a cero.