Descripción

Un sesgo cognitivo es una especie de «atajo» que toma nuestro cerebro para procesar información rápidamente, pero que a menudo nos hace llegar a conclusiones equivocadas.

El concepto fue introducido por los psicólogos Daniel Kahneman (Premio Nobel de Economía) y Amos Tversky en los años 70, quienes demostraron que los seres humanos no somos tan racionales como pensamos. Lo que explican estos autores es que nuestro cerebro recibe millones de datos por segundo. Para no colapsar, utiliza heurísticos (reglas mentales automáticas) que permiten tomar decisiones rápidas. Sin embargo, cuando estos atajos fallan, se produce el sesgo.

Aplicaciones

El estudio de los sesgos ha trascendido la psicología y hoy es fundamental en múltiples disciplinas.

Economía y finanzas

El concepto dio lugar a la economía conductual. Explica por qué los inversores toman decisiones irracionales (como vender acciones por miedo en lugar de lógica) o por qué compramos productos que no necesitamos.

Psicología clínica

Se utiliza para entender trastornos como la depresión o la ansiedad, donde el paciente suele tener un «sesgo de negatividad» o «catastrofización» de los eventos.

Derecho y ciencias forenses

Es crucial para identificar errores en testimonios de testigos (memoria distorsionada) o para evitar que los jueces se vean influidos por la primera impresión de un acusado (efecto ancla).

Medicina

Ayuda al personal médico a evitar diagnósticos erróneos con base en el primer síntoma que se aprecia, ignorando otras posibilidades (sesgo de disponibilidad).

Inteligencia artificial

Los desarrolladores estudian sesgos para evitar que los algoritmos de IA aprendan prejuicios humanos (racismo, sexismo) presentes en los datos de entrenamiento.

Marketing y ventas

Se utilizan para influir en los consumidores. Por ejemplo, el «efecto de escasez» (decir que quedan pocas unidades) nos empuja a comprar por miedo a perder la oportunidad.

Política y sociología

Explica la polarización social y cómo las personas se encierran en «burbujas» de información que solo refuerzan sus creencias previas.

Tipos

Sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación es, probablemente, el fallo de razonamiento más común y potente que experimentamos. Se define como la tendencia de nuestra mente a buscar, interpretar y recordar únicamente la información que confirma nuestras creencias o hipótesis previas, mientras ignoramos o despreciamos activamente las pruebas que las contradicen.

En pocas palabras: no vemos el mundo como es, sino como queremos que sea.

Sesgo de anclaje

Hace que las personas se basen demasiado en la primera pieza de información que reciben (el «ancla») al tomar una decisión.

Efecto de arrastre

Lleva a las personas a hacer algo simplemente porque muchas otras personas lo están haciendo. Este sesgo se basa en el deseo de pertenecer o de no quedarse atrás.

Sesgo de escasez

Lleva a percibir los productos como más valiosos cuando hay menos disponibles. Este sesgo se basa en el miedo a perder una oportunidad.

Efecto de encuadre

Un sesgo del consumidor en que las decisiones se ven influenciadas por la forma en que se presenta la información. Por ejemplo, un cambio en la redacción puede alterar completamente la percepción del consumidor.

Aversión a la pérdida

Hace que el dolor emocional por una pérdida sea mayor que la satisfacción por una ganancia equivalente. Esto nos lleva a tomar decisiones para evitar perder algo.

Prueba social

Consiste en nuestra tendencia a adoptar las acciones, creencias y comportamientos de otras personas en un grupo con la suposición de que su comportamiento es correcto o apropiado. En otras palabras, «si los demás lo hacen, debe ser lo correcto».

La prueba social se activa especialmente en situaciones de incertidumbre o cuando no tenemos certeza sobre cómo actuar. En lugar de tomar una decisión por nuestra cuenta, miramos a nuestro alrededor para ver lo que otras personas están haciendo y seguimos el ejemplo. Este sesgo se basa en la idea de que la acción de los demás nos proporciona una especie de «prueba» de que una decisión es válida. Está muy relacionado con la necesidad humana de aceptación y de pertenecer a un grupo.

El psicólogo Robert Cialdini5 lo incluyó como uno de sus seis principios de persuasión, lo que demuestra su gran importancia en marketing, ventas y psicología del consumo.

Efecto Ikea

Un sesgo del consumo que describe la tendencia de las personas a valorar más los productos en cuya creación o ensamblaje han invertido su propio esfuerzo. El nombre proviene de la famosa marca de muebles sueca, conocida por vender productos que los clientes deben montar por sí mismos.

La investigación de este fenómeno, liderada por Michael I. Norton, Daniel Mochon y Dan Ariely6, demostró que el simple hecho de invertir trabajo manual en un objeto hace que lo sintamos como más valioso, más nuestro, incluso si el resultado final no es perfecto.

Ejemplos

Redes sociales y algoritmos

Las plataformas (Instagram, TikTok, X) detectan lo que nos gusta y solo nos muestran contenido similar. Esto crea una «burbuja de eco», de modo que terminamos creyendo que «todo el mundo piensa igual que yo» porque nunca ves opiniones contrarias.

Debates políticos

Ante un mismo dato económico, alguien de izquierda y alguien de derecha extraerán conclusiones opuestas para confirmar que su modelo es el correcto.

Este sesgo es especialmente evidente en relación con la interpretación del resultado de los debates en periodo de elecciones: tendemos a atribuir la victoria en el debate al candidato o la candidata de nuestra preferencia.

Medicina y ciencia

Un médico puede hacerse una idea rápida de qué tiene un paciente y centrarse solo en los síntomas que confirman su teoría, ignorando señales que apuntan a una enfermedad distinta.

Inversiones

Si alguien decide que una criptomoneda va a subir de valor, solo leerá noticias positivas sobre ella e ignorará las advertencias de riesgo.

Una tienda de ropa etiqueta un abrigo con un precio de $200 y luego lo rebaja a $100. El precio original de $200 actúa como ancla, haciendo que el precio de $100 parezca una ganga, incluso si el valor real del abrigo no es tan alto.

Un producto se vuelve viral en las redes sociales y, de repente, todo el mundo quiere comprarlo, incluso si no lo necesitan. Las reseñas positivas de otros clientes también refuerzan este sesgo.

Los sitios web de viajes muestran mensajes como «¡Sólo quedan 2 habitaciones a este precio!» o «Oferta por tiempo limitado». Esto crea una sensación de urgencia, incitando a comprar rápidamente para no perder la oportunidad.

Una carne magra se describe como «90% libre de grasa» en lugar de «10% de grasa». Aunque la información es la misma, la primera opción suena mucho más atractiva y saludable.

Una persona podría estar más motivada a comprar un seguro que protege contra una pérdida potencial que a invertir la misma cantidad de dinero para obtener una ganancia.

Tendemos a buscar o dar más valor a la información que confirma lo que ya pensamos, ignorando las pruebas que nos contradicen.

Reseñas y calificaciones de productos

  • Ver que un producto en Amazon tiene más de 5000 reseñas con una calificación de 4,5 estrellas nos da confianza para comprarlo, incluso si nunca lo hemos usado antes.

Testimonios de clientes

  • Las empresas suelen mostrar testimonios de clientes satisfechos en sus sitios web. Esto convence a los nuevos visitantes de que el producto o servicio es de calidad y que vale la pena comprarlo.

«Producto más vendido» o «Producto popular»

  • Las etiquetas que indican que un artículo es el «más vendido» o que «mucha gente lo está viendo» crean un sentido de urgencia y validan su popularidad, lo que nos anima a comprarlo.

Influencers y celebridades

  • Si vemos a una persona que admiramos (como un influencer o un deportista) usando un producto, asumimos que debe ser bueno.

Filas y aglomeraciones

  • Cuando vemos un restaurante con una larga fila de gente esperando, pensamos que debe ser excelente. La presencia de otros actúa como una señal de calidad.

Números de usuarios

  • Las páginas web que muestran datos como «Únete a nuestros 100.000 suscriptores» o «Más de 1 millón de descargas» utilizan la prueba social para ganar credibilidad y confianza.

Muebles de Ikea

Es el ejemplo más claro. Los clientes montan sus propios muebles, lo que les da una sensación de logro y les hace valorar más el resultado, lo que reduce la probabilidad de que lo devuelvan.

Personalización de productos

Sitios web que permiten diseñar tus propias zapatillas deportivas, camisetas o joyas. El cliente no solo compra un producto, sino que también lo personaliza, lo que le da un valor sentimental y único.

Software y aplicaciones

Cuando un usuario tiene que pasar por un proceso de configuración inicial (onboarding) para personalizar su experiencia, es más probable que se comprometa con el producto a largo plazo.

Más información

Bibliografía recomendada

Ariely, Dan (2011). The Upside of Irrationality. Thorsons.

Ariely, Dan (2012). The (Honest) Truth about Dishonesty. Thorsons.

Cialdini, Robert B. (2021). Influence: The Psychology of Persuasion. Harper Business.

Kahneman, Daniel (2011). Thinking, Fast and Slow. Penguin Books.

Recursos en línea

Enlaces

  1. Cialdini, Robert B. (2021). Influence:  The Psychology of Persuasion. Harper Business.
  2. Ariely, Dan (2011). The Upside of Irrationality. Thorsons.
  3. Cialdini, Robert B. (2021). Influence:  The Psychology of Persuasion. Harper Business.
  4. Ariely, Dan (2011). The Upside of Irrationality. Thorsons.
  5. Cialdini, Robert B. (2021). Influence:  The Psychology of Persuasion. Harper Business.
  6. Ariely, Dan (2011). The Upside of Irrationality. Thorsons.
Categorías: Teoría