Descripción
En el ámbito de la gestión de proyectos, el gold plating ocurre cuando el equipo de trabajo —generalmente con buena intención— incorpora características adicionales, refinamientos técnicos o detalles estéticos que no figuran en los requisitos iniciales. Aunque pueda parecer un gesto de cortesía o excelencia, en la metodología profesional se considera un riesgo o un error de gestión, ya que consume recursos (tiempo, presupuesto y esfuerzo) que no han sido presupuestados ni aprobados.
La mejor práctica para evitar el gold plating es la adherencia estricta a la línea base del alcance y la canalización de cualquier mejora a través de un proceso formal de gestión de cambios.
El fenómeno del gold plating es transversal, pero se manifiesta con mayor intensidad en las siguientes disciplinas.
Gestión de proyectos
El gold plating se diferencia del scope creep en que, mientras este último proviene de solicitudes externas del cliente, el gold plating nace de la iniciativa propia del equipo ejecutor.
Su potencial impacto en la gestión del proyecto consiste en probables retrasos en el cronograma y un aumento innecesario del presupuesto operativo.
Desarrollo de tecnología y software
En el sector TIC, el gold plating es sumamente común. Los desarrolladores pueden verse tentados a optimizar un código más allá de lo necesario o a añadir capas de funcionalidad que el usuario final nunca utilizará.
El riesgo técnico radica en que la introducción de código no solicitado aumenta la complejidad del sistema, lo que dificulta el mantenimiento futuro y puede introducir nuevos errores (bugs) en componentes que originalmente eran estables.
Diseño e ingeniería
Este fenómeno se presenta tanto en diseño como en ingeniería cuando se utilizan materiales de una calidad superior a la requerida por las especificaciones técnicas o cuando se diseñan interfaces con un nivel de detalle que no mejora la usabilidad, sino que solo incrementa el coste de producción.
Consecuencias estratégicas
En un nivel corporativo, el gold plating suele ser contraproducente por varias razones:
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Costo de oportunidad: El tiempo invertido en «pulir» algo innecesario se resta de tareas críticas del proyecto.
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Expectativas de cliente: Si el cliente se acostumbra a recibir extras gratuitos, puede penalizar al equipo en futuros proyectos donde el alcance se cumpla de forma estricta.
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Responsabilidad civil o legal: Si la funcionalidad extra falla y causa un problema en el sistema, el proveedor es legalmente responsable de algo que el cliente ni siquiera solicitó.