La interoperabilidad de los datos es la capacidad de sistemas, organizaciones y comunidades distintas para intercambiar información y usarla con sentido compartido. Más que un asunto técnico, se ha convertido en una condición de la innovación, la competencia y las políticas públicas.

Descripción

La interoperabilidad de los datos ha pasado de ser un problema de ingeniería a un campo donde convergen técnica, economía, derecho y política. Su éxito depende tanto de protocolos como de acuerdos institucionales y de significados compartidos. Cuanto más ambiciosos son los espacios de datos, más pesan esas dimensiones no técnicas.

Historia y enfoque teórico-conceptual

La definición canónica procede de la ingeniería: la capacidad de dos o más sistemas o componentes para intercambiar información y utilizar la información intercambiada.1 El problema es anterior; aparece en los años setenta con el intercambio electrónico de documentos comerciales (EDI) y con la proliferación de bases de datos heterogéneas. En los ochenta y noventa, la investigación sobre bases de datos federadas2 .y sobre mediadores3 formalizó el reto de integrar fuentes autónomas sin imponerles un esquema único. Peter Wegner4 lo planteó como una propiedad de los sistemas abiertos y no como un mero asunto de formatos.

Un hito conceptual fue el desplazamiento, descrito por Sheth,5 desde la interoperabilidad del sistema y la sintaxis hacia la de la estructura y la semántica. Compartir un formato (XML, JSON) no garantiza que dos partes entiendan lo mismo por «cliente» o «ingreso». De ahí la web semántica,6 las ontologías y los datos enlazados.

A día de hoy el enfoque dominante es multinivel. El Marco Europeo de Interoperabilidad distingue las capas técnica, semántica, organizativa y jurídica, además de la gobernanza.7 El Modelo de Niveles de Interoperabilidad Conceptual8 gradúa la madurez, desde la conexión básica hasta la alineación de modelos y supuestos.

Áreas de aplicación

  • Administración electrónica: servicios públicos transfronterizos y reutilización de datos entre organismos, vertebrados por el Marco Europeo de Interoperabilidad.
  • Salud: historias clínicas compartidas mediante estándares como HL7 FHIR y, en la UE, el Espacio Europeo de Datos de Salud (Reglamento 2025/327).
  • Ciencia abierta: repositorios y reutilización de datos de investigación bajo FAIR.
  • Información geográfica: los estándares del Open Geospatial Consortium permiten combinar capas de distintos productores.
  • Economía digital y regulación: el Reglamento de Mercados Digitales (2022/1925) impone obligaciones de interoperabilidad a los gatekeepers y la Ley de Datos (2023/2854) la contempla para el cambio de proveedor de servicios en la nube y los espacios de datos.
  • Finanzas: la banca abierta, con sus API estandarizadas, es un caso de interoperabilidad impulsada por la regulación.

Críticas y límites

Crítica sociotécnica y de la clasificación

Bowker y Star9 y Lampland y Star10 muestran que categorías y estándares incorporan valores, jerarquías y exclusiones. Armonizar esquemas puede borrar diferencias locales significativas. Desde los estudios de infraestructuras, Edwards11 habla de «fricción de los datos» para describir el coste persistente de mover información entre contextos, y Borgman12lo documenta en la práctica científica.

Crítica a las ontologías formales

Shirky13 argumentó que los esquemas centralizados y exhaustivos fracasan frente a la categorización flexible y emergente y propuso alternativas ascendentes, como las etiquetas. La disputa entre arquitecturas semánticas rígidas y enfoques pragmáticos sigue abierta.

Crítica económica

La interoperabilidad puede reducir el lock-in, pero también la diferenciación y los incentivos de inversión. Farrell y Saloner14 muestran que la estandarización puede generar inercia y frenar mejoras. Las empresas dominantes la aceptan a menudo solo bajo presión regulatoria.

Crítica desde la privacidad

Nissenbaum,15 con su teoría de la integridad contextual, advierte que mover datos entre contextos viola normas de flujo apropiado. Más interoperabilidad amplía las superficies de ataque y los riesgos de reidentificación, lo que obliga a diseñarla junto con gobernanza y salvaguardas.

Autores y obras destacadas

Estándares y regulaciones

HL7 FHIR es un estándar de intercambio de información sanitaria desarrollado por la organización Health Level Seven International. Su idea central es dividir los datos clínicos en unidades modulares llamadas «recursos» (paciente, observación, medicación, cita, diagnóstico, etc.), cada una con una estructura definida y un identificador propio, y exponerlas mediante interfaces web de tipo REST, de modo que cualquier sistema pueda consultarlas, crearlas o actualizarlas con operaciones HTTP habituales.

Los recursos se representan en formatos ampliamente conocidos, como JSON o XML, lo que reduce la barrera de entrada para los desarrolladores en comparación con estándares anteriores como HL7 v2 o CDA, más rígidos y complejos. FHIR admite además extensiones y «perfiles» para adaptar los recursos a las necesidades de cada país, especialidad o proyecto sin perder la compatibilidad de base y se apoya en terminologías clínicas como SNOMED CT, LOINC o ICD para dotar de significado compartido a los datos (es decir, para abordar la interoperabilidad semántica, no solo la técnica). Por todo ello se ha convertido en la base de numerosas iniciativas de historia clínica compartida, aplicaciones móviles de salud y espacios de datos sanitarios, incluido el Espacio Europeo de Datos de Salud.

El Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS, o EHDS por sus siglas en inglés) es un marco jurídico y técnico de la Unión Europea, establecido por el Reglamento (UE) 2025/327, cuyo objetivo es facilitar que los datos sanitarios circulen de forma segura entre los Estados miembros y se aprovechen más allá de la atención clínica inmediata.

Se articula en dos grandes ejes. El primero, el «uso primario», refuerza los derechos de las personas sobre su información de salud: acceso gratuito e inmediato a sus datos en formato electrónico, posibilidad de compartirlos con profesionales sanitarios de otros países de la UE (por ejemplo, mediante la receta electrónica o el resumen de historia clínica transfronterizos) y obligación de que los sistemas de historia clínica electrónica cumplan requisitos comunes de interoperabilidad y seguridad, con un componente de certificación y un formato europeo de intercambio. El segundo, el «uso secundario», regula el acceso a datos de salud con fines de investigación, innovación, elaboración de políticas públicas, estadística y regulación, a través de organismos nacionales de acceso a los datos de salud que conceden permisos sujetos a garantías de anonimización o seudonimización y a una infraestructura transfronteriza de la UE para conectarlos (HealthData@EU).

Se trata de un instrumento clave dentro de la estrategia europea de datos, que se complementa con el RGPD y la Ley de Datos y que se aplicará de forma escalonada a lo largo de varios años.

Más información

  1. IEEE (1990). IEEE Standard Computer Dictionary (IEEE Std 610.12-1990).
  2. Sheth, A. P. y Larson, J. A. (1990). Federated database systems. ACM Computing Surveys, 22(3), 183–236.
  3. Wiederhold, G. (1992). Mediators in the architecture of future information systems. IEEE Computer, 25(3), 38–49.
  4. Wegner, P. (1996). Interoperability. ACM Computing Surveys, 28(1), 285–287.
  5. Sheth, A. P. (1999). Changing focus on interoperability in information systems. En Goodchild et al. (eds.), Interoperating Geographic Information Systems. Kluwer.
  6. Berners-Lee, T., Hendler, J. y Lassila, O. (2001). The Semantic Web. Scientific American, 284(5), 34–43.
  7. Comisión Europea (2017). Marco Europeo de Interoperabilidad: estrategia de aplicación, COM(2017) 134 final. En línea.
  8. Tolk, A. y Muguira, J. A. (2003). The Levels of Conceptual Interoperability Model. Fall Simulation Interoperability Workshop.
  9. Bowker, G. C. y Star, S. L. (1999). Sorting Things Out: Classification and Its Consequences. MIT Press.
  10. Lampland, M. y Star, S. L. (eds.) (2009). Standards and Their Stories. Cornell University Press.
  11. Edwards, P. N. (2010). A Vast Machine. MIT Press.
  12. Borgman, C. L. (2015). Big Data, Little Data, No Data. MIT Press.
  13. Shirky, C. (2005, abril). Ontology is overrated: categories, links, and tags. Shirky.com.
  14. Farrell, J. y Saloner, G. (1985). Standardization, compatibility, and innovation. RAND Journal of Economics, 16(1), 70–83.
  15. Nissenbaum, H. (2010). Privacy in Context. Stanford University Press.
  16. Gasser, U. y Palfrey, J. (2007). When and How ICT Interoperability Drives Innovation. Berkman Center, Harvard University; Palfrey, J. y Gasser, U. (2012). Interop. Basic Books.
  17. Doan, A., Halevy, A. y Ives, Z. (2012). Principles of Data Integration. Morgan Kaufmann.
  18. Wilkinson, M. D. et al. (2016). The FAIR Guiding Principles. Scientific Data, 3, 160018.
  19. Farrell, J. y Saloner, G. (1985). Standardization, compatibility, and innovation. RAND Journal of Economics, 16(1), 70–83.
  20. Shapiro, C. y Varian, H. (1999). Information Rules. Harvard Business School Press.