Teoría que postula que el crecimiento económico sostenido a largo plazo es impulsado por la innovación constante, que implica inherentemente un proceso de renovación continua.
Crecer destruyendo: la innovación como motor del capitalismo
La destrucción creativa describe el proceso por el cual nuevas tecnologías, productos, métodos de producción y formas de organización desplazan a los existentes, de modo que la economía se transforma desde dentro. El concepto tiene sus fundamentos en los planteamientos teóricos de Joseph Schumpeter y ha cobrado un nuevo impulso en la obra de Philippe Aghion y Peter Howitt, galardonados con el Nobel de Economía en 2025. De forma resumida, se explica así:
De un lado, el avance del progreso tecnológico rápido hace obsoletas a las empresas existentes, destruyendo empleo en el corto plazo. Del otro, las empresas ya existentes pueden incorporar los avances tecnológicos y así favorecer la creación de otras empresas y el crecimiento.1
Una de las ideas centrales plantea que la prosperidad no es estática, sino que surge de un dinamismo económico que exige aceptar el riesgo y el cambio inherentes a la innovación. Por eso la teoría ocupa un lugar central en el estudio del capitalismo y en el diseño de las políticas de innovación, porque explica a la vez el origen del crecimiento y las tensiones sociales y políticas que lo acompañan.
El ciclo de la destrucción creativa
- Innovación como motor. El crecimiento económico no se debe solo a la acumulación de capital, sino a la generación constante de nuevas ideas, productos y métodos de producción.
- Reemplazo y desplazamiento. Cada nueva innovación exitosa reemplaza a la anterior, volviendo obsoletas las tecnologías, productos y procesos antiguos. Este es el componente de «destrucción».
- Ganadores y perdedores. Este proceso de innovación y reemplazo genera ganadores (las nuevas empresas e industrias que lideran con la innovación) y perdedores (las empresas e industrias rezagadas o tradicionales que no logran adaptarse y, a menudo, desaparecen).
- Crecimiento sostenido. El ciclo incesante de crear lo nuevo y destruir lo viejo es, paradójicamente, el mecanismo que impulsa la productividad y transforma sectores enteros, asegurando el desarrollo económico a largo plazo.
Evolución del concepto
Antecedentes: Marx y Sombart
La idea de que el capitalismo se renueva destruyendo sus propias estructuras procede de Karl Marx. En el Manifest der Kommunistischen Partei (1848) y en obras posteriores, Marx describió las crisis periódicas en las que se destruyen fuerzas productivas y capital como condición para que el sistema siga reproduciéndose, aunque no empleó la expresión. El primero en hablar de destrucción creativa fue el economista y sociólogo alemán Werner Sombart en Krieg und Kapitalismus (1913), donde ilustró la idea con la escasez de madera en Europa, que forzó su sustitución por el carbón. Para Marx, el proceso conducía a la crisis del sistema; Schumpeter lo convertiría en su motor.
Schumpeter: el emprendedor y las «nuevas combinaciones»
En Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung (1911), Joseph Schumpeter situó el origen del desarrollo económico en el emprendedor, que rompe el equilibrio al introducir «nuevas combinaciones» de los recursos productivos. Distinguió cinco: un bien nuevo o de una calidad nueva, un método de producción nuevo, la apertura de un mercado nuevo, una nueva fuente de materias primas o de productos semielaborados y una nueva organización de una industria, como la creación o la ruptura de un monopolio. El crédito bancario financia esas combinaciones, y su aparición en oleadas explica, según Schumpeter, el ciclo económico.
Tres décadas después, en Capitalism, Socialism and Democracy (1942), Schumpeter popularizó la expresión «destrucción creativa» y la presentó como el hecho esencial del capitalismo: un proceso de mutación industrial que revoluciona sin cesar la estructura económica desde dentro. En esta obra el protagonismo pasa del emprendedor individual a los departamentos de investigación de las grandes empresas, y la competencia relevante deja de ser la de precios para ser la que procede de nuevos productos, tecnologías y formas de organización. La literatura posterior llamó a estas dos versiones «Schumpeter Mark I» y «Schumpeter Mark II».
Neoschumpeterianos y economía evolutiva
Durante décadas, la economía dominante tuvo dificultades para incorporar estas ideas, porque sus modelos de equilibrio trataban el cambio tecnológico como un factor externo. La recuperación llegó desde la economía evolutiva: en An Evolutionary Theory of Economic Change (1982), Richard Nelson y Sidney Winter describieron la economía como una población de empresas con rutinas distintas, en la que la innovación introduce variedad y la competencia selecciona. Al mismo tiempo, autores como Christopher Freeman y Carlota Pérez retomaron la relación entre revoluciones tecnológicas y ondas largas, y los estudios sobre tecnologías de propósito general mostraron cómo innovaciones como la electricidad o la informática reorganizan sectores enteros.
Aghion y Howitt: la formalización del crecimiento schumpeteriano
Aghion y Howitt formalizaron la idea schumpeteriana en un modelo matemático publicado en 1992,2 dentro de la teoría del crecimiento endógeno. El modelo destaca cómo los incentivos económicos —como los beneficios temporales de un monopolio de innovación— impulsan a las empresas a invertir en I+D, lo que a su vez crea un ciclo de mejora continua: cada innovación exitosa otorga a su autor una renta hasta que otra la vuelve obsoleta. El ritmo de crecimiento depende así de la tasa de innovación y ésta, de las instituciones y las políticas que la estimulan o la frenan.
Su trabajo también subraya la importancia de gestionar los conflictos que surgen de la destrucción creativa:
- Es crucial facilitar la adaptación y ayudar a las personas a moverse hacia trabajos más productivos en las nuevas industrias, en lugar de intentar bloquear la renovación.
- El proceso innovador debe ser protegido de las empresas y grupos de interés establecidos, que podrían intentar bloquear la innovación para mantener sus posiciones.
El Nobel de 2025
El 13 de octubre de 2025, la Real Academia Sueca de Ciencias concedió el Premio de Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt. La mitad del premio reconoció a Mokyr por identificar los requisitos previos del crecimiento sostenido impulsado por el progreso tecnológico; la otra mitad, a Aghion y Howitt por la teoría del crecimiento sostenido mediante la destrucción creativa. Mokyr, historiador económico, aporta la dimensión cultural e institucional: el crecimiento moderno solo se sostuvo cuando el conocimiento científico y el saber práctico empezaron a alimentarse mutuamente en sociedades abiertas a las ideas nuevas. La prensa relacionó el premio con el auge de la inteligencia artificial y con el poder creciente de un puñado de grandes empresas tecnológicas.
Debates y críticas
- Competencia e innovación. Schumpeter asociaba la innovación a las grandes empresas con poder de mercado, mientras que otros autores la vinculan a la competencia. Aghion, Nicholas Bloom, Richard Blundell, Rachel Griffith y Howitt propusieron una relación en forma de U invertida: la innovación aumenta con la competencia hasta cierto punto y después disminuye, cuando las rentas esperadas dejan de compensar el esfuerzo.3
- El bloqueo de los incumbentes. Las rentas que premian la innovación pueden usarse después para levantar barreras de entrada y frenar a nuevos competidores mediante adquisiciones, patentes defensivas o presión política. Para Aghion, gestionar esta tensión es la tarea central de la regulación de una economía de mercado.
- Costes sociales y territoriales. La destrucción de empleos y empresas no se reparte por igual: se concentra en determinados oficios, generaciones y regiones, con efectos sobre los ingresos, la salud y la cohesión social. De ahí el debate sobre el desempleo tecnológico y sobre qué protección social hace aceptable el proceso.
- La pérdida de dinamismo. Varios estudios han documentado desde los años ochenta una caída de la creación de empresas y de la reasignación de empleo en Estados Unidos, junto con una mayor concentración de los mercados. Es una señal de que la destrucción creativa se debilita cuando las empresas dominantes se atrincheran.
- Destrucción creativa e innovación disruptiva. La innovación disruptiva, formulada por Clayton Christensen en The Innovator’s Dilemma (1997), describe un mecanismo concreto: productos más simples o baratos que entran por los segmentos desatendidos del mercado y acaban desplazando a los líderes. La destrucción creativa es un proceso más amplio, de escala macroeconómica, que incluye también las mejoras graduales de las empresas establecidas.
Ejemplos y casos
Los casos siguientes muestran el proceso en ámbitos distintos, desde la caída de empresas líderes hasta las políticas que amortiguan sus costes.
Recursos adicionales
Fuentes y herramientas
La destrucción creativa se mide sobre todo con datos de demografía empresarial (creación y cierre de empresas), de innovación y de patentes.
- Eurostat: estadísticas de la Unión Europea, entre ellas las de demografía empresarial, con tasas de creación y cierre de empresas por país y sector.
- OECD Data: indicadores comparables de productividad, I+D, innovación y dinámica empresarial de los países de la OCDE.
- WIPO IP Statistics Data Center: estadísticas mundiales de patentes, marcas y diseños industriales, una aproximación habitual a la actividad innovadora.
- World Bank Enterprise Surveys: encuestas a empresas de economías emergentes y en desarrollo, con datos sobre innovación, competencia y obstáculos a la actividad empresarial.
Bibliografía recomendada
- El poder de la destrucción creativa (Philippe Aghion, Céline Antonin y Simon Bunel, 2021): síntesis del paradigma schumpeteriano escrita por uno de sus principales teóricos. Aplica la destrucción creativa a la desigualdad, la competencia, la globalización, el empleo y la transición verde y propone el papel que debe desempeñar el Estado.
- Capitalismo, socialismo y democracia (Joseph A. Schumpeter, 2015): la obra de 1942 en la que Schumpeter popularizó la expresión y discutió el futuro del capitalismo. Esta edición en dos volúmenes, con prólogo de Joseph E. Stiglitz, recoge el texto completo; el capítulo VII es la referencia clásica.
- A Culture of Growth (Joel Mokyr, 2018): publicado en 2016 y sin traducción al español, explica por qué el crecimiento sostenido empezó en Europa a partir de un «mercado de ideas» que conectó ciencia y saber práctico. Complementa a Aghion y Howitt con la historia cultural del crecimiento.
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- Aghion, P., Antonin, C. y Bunel, S. (2021). El poder de la destrucción creativa: ¿Qué impulsa el crecimiento económico? Deusto, pág. 166.
- Aghion, P. y Howitt, P. (1992). A Model of Growth Through Creative Destruction. Econometrica, 60(2), 323-351.
- Aghion, P., Bloom, N., Blundell, R., Griffith, R. y Howitt, P. (2005). Competition and Innovation: An Inverted-U Relationship. The Quarterly Journal of Economics, 120(2), 701-728.