Habilidad de una organización, una región o un país para reconocer el valor del conocimiento externo, asimilarlo y aplicarlo con fines productivos o de innovación.

Aprender de fuera para innovar dentro

Ninguna organización produce por sí sola todo el conocimiento que necesita. Las empresas innovadoras aprovechan descubrimientos de universidades, tecnologías de proveedores, ideas de clientes o avances de sus competidores. Pero ese conocimiento no está igual de disponible para todos: para entender un artículo científico, adaptar una tecnología importada o sacar partido de una colaboración con un centro de investigación hace falta una base de conocimiento propia. La capacidad de absorción (absorptive capacity) designa precisamente esa habilidad y explica por qué organizaciones expuestas a la misma información obtienen resultados muy distintos.

El concepto ocupa un lugar central en la economía y la gestión de la innovación porque conecta las fuentes externas de conocimiento con los resultados internos. Es la condición que hace eficaces la transferencia de tecnología y conocimiento, la innovación abierta o la cooperación dentro de un sistema de innovación.

Origen: las dos caras de la I+D

Wesley Cohen y Daniel Levinthal introdujeron el concepto en dos artículos. En el primero, publicado en 1989, sostuvieron que la investigación y desarrollo tiene dos caras: además de generar innovaciones, desarrolla la capacidad de la empresa para identificar, asimilar y explotar el conocimiento del entorno. Por eso las empresas invierten en investigación básica aunque no puedan apropiarse de todos sus resultados.1 En el segundo, de 1990, definieron la capacidad de absorción como la habilidad de reconocer el valor de la información nueva y externa, asimilarla y aplicarla con fines comerciales.2

Su argumento se apoya en la psicología del aprendizaje: se aprende con más facilidad aquello que se relaciona con lo que ya se sabe. De ahí se derivan tres propiedades:

  • Depende del conocimiento previo relacionado. Una empresa solo puede absorber conocimiento cercano a su base de conocimientos; la diversidad de esa base amplía el abanico de lo que puede incorporar.
  • Es acumulativa. Invertir de forma continuada en capacidad de absorción facilita seguir haciéndolo, y dejar de invertir en un ámbito que evoluciona deprisa puede dejar a la organización fuera de él de forma duradera, un riesgo que los autores denominaron bloqueo (lockout).
  • Es organizativa, no solo individual. La capacidad de una organización no es la suma de la de sus miembros: depende de cómo circula el conocimiento entre ellos y de las personas que hacen de puente con el exterior, los llamados guardianes tecnológicos (gatekeepers).

Niveles de análisis

Aunque nació para estudiar la empresa, el concepto se aplica también a otras escalas. En el ámbito individual, alude a la formación y la experiencia de las personas; en el organizativo, a las rutinas, la estructura y la cultura que facilitan el aprendizaje; y en el regional y nacional, a la dotación de capital humano, infraestructuras de investigación e instituciones que permite a un territorio aprovechar el conocimiento generado en otros lugares. En esta última escala, el concepto conecta con la literatura sobre la convergencia entre países, el conocimiento local y los distritos de innovación.

Evolución del concepto

Cohen y Levinthal: la capacidad como resultado de la I+D

En su formulación original, la capacidad de absorción es sobre todo un subproducto de la inversión en investigación y desarrollo, y de ahí que muchos estudios empíricos la midieran mediante el gasto en I+D o el número de investigadores. El modelo tenía tres componentes —reconocer, asimilar y aplicar— y subrayaba el carácter acumulativo y dependiente de la trayectoria del aprendizaje.

Zahra y George: una capacidad dinámica en cuatro dimensiones

En 2002, Shaker Zahra y Gerard George reformularon el concepto como un conjunto de rutinas y procesos organizativos mediante los cuales una empresa adquiere, asimila, transforma y explota conocimiento para crear una capacidad dinámica.3 Agruparon esas cuatro dimensiones en dos subconjuntos:

  • Capacidad de absorción potencial: la adquisición (identificar y obtener conocimiento externo relevante) y la asimilación (analizarlo, interpretarlo y comprenderlo).
  • Capacidad de absorción realizada: la transformación (combinar el conocimiento nuevo con el existente) y la explotación (incorporarlo a las operaciones para obtener nuevos productos, procesos o competencias).

La distinción permitía explicar por qué algunas empresas acumulan conocimiento externo sin llegar a convertirlo en innovación. El modelo incorporaba además factores que activan el proceso, como una crisis o un cambio tecnológico, mecanismos de integración social que facilitan el intercambio interno y el régimen de apropiabilidad, que determina si la empresa puede proteger los beneficios obtenidos.

Esquema del proceso de capacidad de absorción: del conocimiento externo a la innovación a través del reconocimiento, la adquisición, la asimilación, la transformación y la explotación, condicionado por el conocimiento previo.

Revisiones posteriores

Peter Lane, Balaji Koka y Seemantini Pathak revisaron cientos de estudios y advirtieron que el concepto se había cosificado: se usaba como una etiqueta asumida, sin analizar los procesos que la componen. Propusieron entenderla como tres procesos de aprendizaje —exploratorio, transformador y de explotación—.4 Gergana Todorova y Boris Durisin, por su parte, reintrodujeron el reconocimiento del valor como primer paso del proceso, plantearon la transformación como una alternativa a la asimilación cuando el conocimiento no encaja en los esquemas existentes, incorporaron las relaciones de poder y los bucles de retroalimentación y cuestionaron que la distinción entre capacidad potencial y realizada pudiera sostenerse empíricamente.5 Antes, Lane y Michael Lubatkin habían propuesto la capacidad de absorción relativa, según la cual lo que una organización puede aprender de otra depende de la similitud entre ambas en sus bases de conocimiento, sus estructuras organizativas y sus lógicas dominantes.6

Debates y críticas

  • Problemas de medición. El gasto en I+D es un indicador cómodo pero limitado: no recoge el aprendizaje en empresas pequeñas o de sectores tradicionales que no hacen investigación formal y confunde la capacidad con uno de sus determinantes.
  • Riesgo de tautología. Si la capacidad de absorción se infiere del éxito en el aprovechamiento del conocimiento externo, deja de explicar ese éxito y pasa a describirlo.
  • Factores organizativos y de poder. Varios autores han señalado que la cultura, los incentivos y las relaciones de poder dentro de la organización condicionan qué conocimiento se absorbe, algo que el modelo original no recogía.
  • Trasposición a otras escalas. Aplicar a regiones y países un concepto pensado para empresas exige precisar qué mecanismos actúan en cada nivel, para no convertirlo en un sinónimo genérico de capacidad de desarrollo.

Ejemplos y casos

El concepto se ha utilizado para explicar trayectorias empresariales, así como diferencias de productividad entre sectores y países y para diseñar políticas que conectan a las pequeñas empresas con el conocimiento científico.

El economista Linsu Kim analizó cómo Hyundai Motor pasó de ensamblar vehículos con tecnología extranjera a diseñar sus propios automóviles y motores. Kim entendió la capacidad de absorción como el producto de dos factores: el conocimiento previo y la intensidad del esfuerzo de aprendizaje. Mostró que la dirección de la empresa provocó deliberadamente situaciones de crisis —proyectos con plazos y objetivos muy exigentes— para intensificar ese esfuerzo y acelerar la asimilación de la tecnología importada. El caso se publicó en Organization Science en 1998 y forma parte de su estudio más amplio sobre el aprendizaje tecnológico coreano.

Iain Cockburn y Rebecca Henderson estudiaron los programas de investigación de grandes empresas farmacéuticas y observaron que aquellas cuyos científicos publicaban artículos en coautoría con investigadores de universidades y centros públicos obtenían mejores resultados en el descubrimiento de fármacos. Concluyeron que la conexión con la ciencia pública, apoyada en una investigación interna de calidad, es un componente clave de la capacidad de absorción en los sectores basados en la ciencia. El trabajo se publicó en 1998 en The Journal of Industrial Economics.

En 2004, el Gobierno neerlandés puso en marcha un programa piloto de bonos de innovación: créditos de 7.500 euros que las pequeñas y medianas empresas podían gastar en encargos de investigación a universidades y centros públicos. Como hubo más solicitudes que bonos, se asignaron por sorteo, lo que permitió evaluar el programa como un experimento. La Oficina de Análisis de Política Económica (CPB) estimó que ocho de cada diez bonos dieron lugar a encargos que no se habrían producido sin ellos. El instrumento busca superar una barrera típica de capacidad de absorción: muchas pequeñas empresas no saben formular sus preguntas ni establecer el primer contacto con el mundo de la investigación.

Rachel Griffith, Stephen Redding y John Van Reenen analizaron la productividad de las industrias manufactureras de doce países de la OCDE y encontraron que la investigación y desarrollo no solo impulsa la innovación propia, sino que acelera la convergencia hacia la frontera tecnológica, porque facilita la imitación y la adopción de tecnologías desarrolladas en otros países. El estudio, publicado en 2004 en The Review of Economics and Statistics, confirmó a escala macroeconómica la tesis de las dos caras de la I+D.

Recursos relacionados

  • Espacio de información (I-Space): Entrada del glosario sobre el marco de Max Boisot, cuya fase de absorción describe cómo el conocimiento se interioriza.
  • Gestión del conocimiento: Entrada del glosario sobre las prácticas organizativas que facilitan adquirir, compartir y aplicar conocimiento.
  • Chain link model (modelo de enlaces en cadena): Entrada del glosario sobre el modelo interactivo que vincula la innovación con el conocimiento acumulado y la investigación.
  • World Bank Enterprise Surveys: Ficha de la Biblioteca sobre encuestas a empresas con datos de innovación y adopción de tecnología en economías emergentes.
  • Eurostat: Ficha de la Biblioteca sobre la estadística europea, que incluye datos de cooperación y fuentes de información para innovar.
  • Lens.org: Ficha de la Biblioteca sobre una plataforma que enlaza patentes y publicaciones, útil para analizar coautorías entre empresas y ciencia.
  • European Innovation Scoreboard: Entrada de la Agenda sobre la publicación anual que compara el rendimiento innovador de los países europeos.

Bibliografía recomendada

Las obras de referencia no están traducidas al español.

  • Imitation to Innovation (Linsu Kim, 1997): estudio del aprendizaje tecnológico de Corea del Sur, desde la imitación de tecnología extranjera hasta la innovación propia, con casos de los sectores del automóvil, la electrónica y los semiconductores. Muestra la capacidad de absorción en acción.
  • Technology, Learning, and Innovation (Linsu Kim y Richard R. Nelson, eds., 2000): obra colectiva sobre cómo las economías de industrialización reciente adquirieron capacidades tecnológicas, con atención al papel de las empresas, las políticas públicas y las instituciones en el aprendizaje tecnológico.
  1. Cohen, W. M. y Levinthal, D. A. (1989). Innovation and Learning: The Two Faces of R&D. The Economic Journal, 99(397), 569-596.
  2. Cohen, W. M. y Levinthal, D. A. (1990). Absorptive Capacity: A New Perspective on Learning and Innovation. Administrative Science Quarterly, 35(1), 128-152.
  3. Zahra, S. A. y George, G. (2002). Absorptive Capacity: A Review, Reconceptualization, and Extension. Academy of Management Review, 27(2), 185-203.
  4. Lane, P.J.; Koka, B., y Pathak, S. (2006). The Reification of Absorptive Capacity: A Critical Review and Rejuvenation of the Construct. Academy of Management Review 31(4):833-863. DOI:10.5465/AMR.2006.22527456.
  5. Todorova, G. y Durisin, B. (2007). Absorptive Capacity: Valuing a Reconceptualization. Academy of Management Review, 32(3), 774-786.
  6. Lane, P. J. y Lubatkin, M. (1998). Relative Absorptive Capacity and Interorganizational Learning. Strategic Management Journal, 19(5), 461-477.