Los derrames de conocimiento (knowledge spillovers) son los beneficios que empresas, investigadores o territorios obtienen del conocimiento generado por otros agentes sin pagar por él una compensación equivalente a su valor.

El conocimiento como bien que escapa a quien lo produce

El concepto parte de una propiedad del conocimiento: es un bien no rival —que un agente lo use no impide que otro lo utilice— y solo parcialmente excluible, porque quien lo genera no puede evitar del todo que circule. Kenneth Arrow formuló sus consecuencias en Economic Welfare and the Allocation of Resources for Invention (1962): si la empresa que invierte en investigación no puede apropiarse de todos sus rendimientos, la inversión privada en conocimiento será inferior a la socialmente deseable. Los derrames son, por tanto, una externalidad positiva y un fallo de mercado que justifica buena parte de las políticas de ciencia e innovación: la financiación pública de la investigación básica, los incentivos fiscales a la investigación y desarrollo (I+D) o el propio sistema de patentes.

La misma propiedad que desincentiva la inversión individual impulsa el crecimiento agregado. En la teoría del crecimiento endógeno, Paul Romer (Endogenous Technological Change, 1990) sitúa la acumulación de ideas no rivales en el centro del crecimiento a largo plazo: cada nuevo conocimiento eleva la productividad de quienes investigan después.

Derrames puros y derrames de renta

Zvi Griliches distinguió dos fenómenos que la literatura tiende a confundir.1 Los derrames de renta (rent spillovers) surgen cuando un bien intermedio incorpora mejoras de calidad que su precio no recoge del todo: quien lo compra se beneficia de la I+D del proveedor a través del mercado. Los derrames puros de conocimiento son ideas que pasan de un agente a otro sin transacción: lo que un equipo aprende al leer una patente, asistir a una conferencia o incorporar a alguien que trabajaba en la competencia. Solo estos últimos son externalidades tecnológicas en sentido estricto.

Canales de transmisión

  • Movilidad laboral: quienes cambian de empleo llevan consigo saberes, rutinas y contactos.
  • Empresas derivadas (spin-offs): empleados o investigadores que fundan una empresa para explotar conocimiento adquirido en otra organización.
  • Redes informales: relaciones profesionales y personales, asociaciones y encuentros sectoriales.
  • Relaciones universidad-empresa: contratos, consultoría y formación de titulados, un canal próximo a la transferencia de tecnología y conocimiento, que convierte el flujo en un intercambio deliberado.
  • Publicaciones y patentes: conocimiento codificado al alcance de quien tenga la preparación necesaria para interpretarlo.
  • Vínculos comerciales e inversión extranjera directa: relaciones con proveedores, clientes y filiales de empresas multinacionales.

Conocimiento tácito, proximidad y absorción

Si el conocimiento codificado viaja a un coste casi nulo, cabe preguntarse por qué los derrames tienden a concentrarse en el espacio. La respuesta habitual recurre a la distinción de Michael Polanyi (The Tacit Dimension, 1966) entre conocimiento codificado y tácito: buena parte del saber relevante solo se transmite mediante el contacto directo, la observación y la práctica compartida. Ese componente tácito explica que la proximidad geográfica siga importando y que el conocimiento local sea una fuente de ventaja para ciudades y regiones. A ello se suma una condición del receptor: aprovechar un derrame exige una capacidad de absorción previa —conocimientos, personal cualificado e I+D propia—, de modo que los derrames no son gratuitos para quien los recibe.

Enfoques y corrientes

La investigación sobre derrames se ha organizado en torno a tres preguntas: qué estructura productiva los favorece, hasta dónde llegan en el espacio y quién los convierte en actividad económica.

Especialización: las externalidades MAR

Edward Glaeser, Hedi Kallal, José Scheinkman y Andrei Shleifer agruparon en Growth in Cities (1992) las aportaciones de Alfred Marshall, Kenneth Arrow y Paul Romer bajo la etiqueta de externalidades MAR. En esta tradición, ligada a la externalidad marshalliana y al distrito industrial, los derrames se producen sobre todo entre empresas de una misma industria concentradas en un territorio y el poder de mercado local favorece la innovación porque permite a cada empresa apropiarse de una parte mayor de sus ideas.

Diversidad: las externalidades de Jacobs

Jane Jacobs (The Economy of Cities, 1969) sostuvo lo contrario: las ideas más fértiles surgen del cruce entre sectores distintos y la diversidad urbana y la competencia local estimulan la innovación. Glaeser y sus coautores contrastaron ambas hipótesis con el crecimiento del empleo en las principales industrias de 170 ciudades estadounidenses entre 1956 y 1987; encontraron más apoyo para la diversidad y la competencia que para la especialización.

Competencia y clústeres: la aportación de Porter

Michael Porter (The Competitive Advantage of Nations, 1990) combinó elementos de ambas posiciones: comparte con la tradición MAR la importancia de la especialización regional, pero, como Jacobs, atribuye a la competencia local intensa el estímulo para innovar. Su diamante y la noción de clúster trasladaron el debate al diseño de políticas industriales y regionales.

La geografía de la innovación

Desde los años noventa, la geografía económica ha intentado medir el alcance espacial de los derrames. Adam Jaffe, Manuel Trajtenberg y Rebecca Henderson los rastrearon mediante citas de patentes (véase «Ejemplos y casos»). David Audretsch y Maryann Feldman (R&D Spillovers and the Geography of Innovation and Production, 1996) mostraron que la actividad innovadora se concentra más en las industrias donde el conocimiento nuevo —I+D industrial, investigación universitaria, mano de obra cualificada— tiene mayor peso, incluso después de controlar la concentración de la producción. Estos trabajos consolidaron la idea de que los derrames tienen fronteras geográficas, uno de los fundamentos de la economía de aglomeración.

La teoría del emprendimiento basada en los derrames

Zoltan Acs, Pontus Braunerhjelm, David Audretsch y Bo Carlsson (The Knowledge Spillover Theory of Entrepreneurship, 2009) se preguntaron quién aprovecha el conocimiento que las empresas establecidas y las universidades generan pero no comercializan. Su respuesta es que una parte la explotan nuevas empresas fundadas por empleados o investigadores que perciben oportunidades desatendidas por la organización de origen. El emprendimiento se convierte así en un mecanismo que atraviesa el «filtro» entre el conocimiento y su uso económico.

Debates y críticas

Stefano Breschi y Francesco Lissoni (Knowledge Spillovers and Local Innovation Systems: A Critical Survey, 2001) señalaron que muchos efectos atribuidos a derrames puros localizados son en realidad flujos mediados por el mercado: contratos, consultoría o contratación de personal. En la misma línea, Lynne Zucker, Michael Darby y Marilynn Brewer (1998) vincularon el nacimiento de la biotecnología estadounidense a científicos destacados que participaban directamente en las nuevas empresas, es decir, a relaciones remuneradas más que a una difusión espontánea.

La medición también es objeto de discusión. Peter Thompson y Melanie Fox-Kean (2005) mostraron que, con clasificaciones tecnológicas más finas, la localización de las citas de patentes dentro de un país se debilita; Juan Alcácer y Michelle Gittelman (2006) documentaron que una parte notable de esas citas la añaden los examinadores, no los inventores, y Breschi y Lissoni (2009) atribuyeron buena parte de la localización a la movilidad de inventores y a las redes de coinvención. Estas críticas no niegan la existencia de los derrames, pero matizan la idea de que basta la cercanía física para que se produzcan: las redes, las instituciones y el conjunto del sistema de innovación condicionan su intensidad.

Ejemplos y casos

Los derrames de conocimiento se estudian en ámbitos que van de la medición de la innovación al análisis de clústeres y a la evaluación de la inversión extranjera.

Adam Jaffe, Manuel Trajtenberg y Rebecca Henderson publicaron en 1993 en The Quarterly Journal of Economics el estudio Geographic Localization of Knowledge Spillovers as Evidenced by Patent Citations. Compararon las citas recibidas por patentes estadounidenses de universidades y empresas, solicitadas en 1975 y 1980, con una muestra de control formada por patentes de la misma clase tecnológica y fecha. Las citas procedían con una frecuencia significativamente mayor de inventores del mismo país, estado y área metropolitana que las de las patentes de control y esa localización se atenuaba con el tiempo, aunque lentamente.

El trabajo se considera la primera evidencia sistemática de que los derrames de conocimiento tienen un alcance geográfico limitado. Su método de citas emparejadas con un grupo de control se convirtió en una referencia para medir flujos de conocimiento y, a la vez, en el principal objeto de las críticas metodológicas posteriores.

Fairchild Semiconductor se fundó en 1957 por iniciativa de ocho ingenieros que abandonaron Shockley Semiconductor. Una década después, sus antiguos empleados comenzaron a crear empresas propias: Robert Noyce y Gordon Moore fundaron Intel en 1968 y Jerry Sanders, con otros excompañeros, Advanced Micro Devices (AMD) en 1969. Según el Computer History Museum, un gráfico genealógico elaborado en 1986 por la asociación sectorial SEMI ya identificaba 126 empresas de semiconductores derivadas directamente de Fairchild.

AnnaLee Saxenian (Regional Advantage, 1994) atribuyó la capacidad de adaptación de Silicon Valley, frente al declive relativo de la Ruta 128 de Boston, a un sistema regional descentralizado: alta movilidad laboral, redes informales densas y fronteras empresariales permeables, frente a empresas autosuficientes y jerárquicas en Massachusetts. Ronald Gilson (1999) añadió un factor jurídico: California no aplica las cláusulas de no competencia, lo que facilita que profesionales y conocimiento cambien de empresa.

Beata Smarzynska Javorcik analizó en Does Foreign Direct Investment Increase the Productivity of Domestic Firms? (American Economic Review, 2004) datos de empresas lituanas entre 1996 y 2000. Los estudios previos no habían encontrado derrames positivos dentro de la misma industria; Javorcik desplazó la atención a las relaciones entre sectores y halló aumentos de productividad en las empresas locales que abastecían a filiales extranjeras, es decir, a través de los vínculos hacia atrás (backward linkages).

Los efectos se asociaban a los proyectos con propiedad compartida entre capital extranjero y nacional, no a las filiales de propiedad totalmente extranjera. La interpretación habitual es que las multinacionales tienen incentivos para transferir conocimiento a sus proveedores, cuya calidad les beneficia, y para evitar que llegue a sus competidores. El estudio es una referencia en el diseño de políticas de atracción de inversión que buscan integrar a las empresas locales en las cadenas de suministro.

Recursos relacionados

  • Distrito de innovación: Entrada del glosario sobre un modelo urbano que busca intensificar los derrames mediante la proximidad entre empresas, universidades y emprendedores.
  • Ecosistema de innovación: Entrada del glosario sobre las redes de agentes e instituciones por las que circula el conocimiento en un territorio.
  • Economía basada en conocimiento: Entrada del glosario sobre el marco económico en el que el conocimiento es el principal factor de crecimiento.
  • Innovación abierta: Entrada del glosario sobre la gestión deliberada de los flujos de conocimiento que entran y salen de la empresa.
  • Triple hélice de innovación: Entrada del glosario sobre las relaciones entre universidad, empresa y gobierno, uno de los canales de los derrames.
  • Lens.org: Ficha de la Biblioteca de un buscador de patentes y literatura académica útil para rastrear citas entre documentos.
  • WIPO IP Statistics Data Center: Ficha de la Biblioteca de la base estadística de propiedad intelectual de la OMPI, con datos de patentes por país.
  • CORDIS: Ficha de la Biblioteca de la base de datos de proyectos europeos de I+D, útil para estudiar redes de colaboración.
  • Gephi: Ficha de la Biblioteca de una herramienta de análisis de redes para visualizar relaciones de coinvención o colaboración.
  • PySAL (Python): Ficha de la Biblioteca de una librería de análisis espacial para medir la concentración geográfica de la innovación.

Bibliografía recomendada

  • El triunfo de las ciudades (Edward Glaeser, 2011): Uno de los autores de Growth in Cities explica para un público amplio por qué la densidad urbana acelera la circulación de ideas. Útil para entender los derrames desde la economía urbana, con abundantes casos históricos.
  • Regional Advantage: Culture and Competition in Silicon Valley and Route 128 (AnnaLee Saxenian, 1996): Comparación clásica de dos regiones tecnológicas que muestra cómo la movilidad laboral y las redes informales sostienen los derrames. Publicado en 1994; la edición de 1996 incorpora un nuevo prefacio.
  • The New Geography of Jobs (Enrico Moretti, 2013): Análisis de cómo los polos de innovación atraen capital humano y generan empleo en su entorno, con datos de ciudades estadounidenses. Publicado en 2012; resulta útil para relacionar los derrames con la desigualdad territorial.
  1. Griliches, Z. (1979). «Issues in Assessing the Contribution of Research and Development to Productivity Growth». The Bell Journal of Economics, 10(1), 92-116; y Griliches, Z. (1992). «The Search for R&D Spillovers». The Scandinavian Journal of Economics, 94 (suplemento), S29-S47.